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AInstein Academy · Guía rápida

Deja de confiar
en Claude

Stanford midió que los modelos te dan la razón mucho más que un humano. Cada vez que pides consejo te devuelven tu propia opinión, y esto lo arregla en un solo chat.

5 asesores1 presidente0 aplausos

Traes atorada una decisión de dinero. Subir precios, contratar a alguien, cerrar una línea que ya no da. Se la cuentas a Claude con todo el contexto y te contesta que suena razonable. Sales de ahí igual de solo que entraste, pero más tranquilo.

Esto es un consejo de cinco asesores dentro de un solo chat. Cada uno defiende un interés distinto. El del flujo de caja no quiere lo mismo que el que lo va a ejecutar. Después se revisan entre ellos sin saber quién escribió qué. Al final el presidente cierra con una decisión.

El error es pedir cinco opiniones y quedarte con cinco versiones de la misma. Si los asesores no chocan, tienes un experto con cinco nombres. Aquí van los cinco perfiles que sí chocan. Luego el paso de revisión anónima y el prompt completo.

El problema

Stanford midió cuánto protegen los modelos la imagen del usuario en consejos abiertos: 45 puntos porcentuales más que un humano. Y en conflictos donde alguien claramente se equivocó, le dan la razón a los dos lados en el 48% de los casos, según quién pregunte.

No es un defecto. Se entrenan con preferencias humanas, y coincidir contigo es de lo que más predice que una respuesta guste. Está bien para una receta. Es peligroso para subir precios, contratar o cerrar una línea.

Cinco asesores, no cinco sinónimos

Un consejo sirve por la fricción. Si le pides opinión a cinco «expertos» y los cinco razonan igual, tienes un experto con cinco nombres. Éstos tienen intereses que chocan de verdad:

asesor 01
El del flujo de caja
Solo ve el dinero y cuándo entra. No le importa si la idea es buena: le importa si aguantas los meses hasta que pague.
asesor 02
El que lo va a ejecutar
No le interesa la estrategia. Le interesa el lunes: quién lo hace, con qué tiempo, y qué se deja de hacer para hacer esto.
asesor 03
El cliente que no te compró
Representa la demanda que no existe. Dice por qué, teniendo el problema, igual no te iba a comprar.
asesor 04
El que viene de otra industria
No sabe nada de la tuya. Hace las preguntas obvias que dentro del gremio ya nadie hace, y suelen ser las importantes.
asesor 05
El que busca la grieta
Solo caza por dónde se rompe. No equilibra ni matiza: enumera cómo fracasa esto y qué se cae primero.

El paso que hace que funcione

Después de que los cinco opinan, se revisan entre ellos sin saber quién escribió qué. Sin ese paso el consejo es teatro: cuando el modelo sabe que califica su propia respuesta, la defiende; cuando no lo sabe, la califica honesto. Al final entra el presidente. Lee las cinco respuestas y las cinco revisiones, y cierra con una decisión. No un «depende».

El prompt

Abre una conversación nueva y pégalo. El consejo vale lo que valga la pregunta, así que en el corchete sé específico: números, plazos y qué pasa si no haces nada.

Prompt

DECISIÓN EN LA QUE ESTOY ATORADO: [Reemplaza esto con tu decisión real. Entre más específico seas con tu situación, tus restricciones y qué sería un buen resultado, mejor funciona el consejo.] Quiero que actúes como un consejo de cinco asesores. No te saltes pasos. No los mezcles: cada uno es una persona distinta, con intereses distintos y puntos ciegos distintos. PASO 1 — Cada asesor responde por separado. Escribe una sección con el nombre de cada asesor y su respuesta. Quédate en personaje: distinto lenguaje, distintas prioridades. Asesor 1 — EL DEL FLUJO DE CAJA. Solo ve el dinero y cuándo entra. Cuánto cuesta esto, cuándo empieza a pagar, y qué pasa si tarda el doble. Asesor 2 — EL QUE LO VA A EJECUTAR. No le importa la estrategia, le importa el lunes. Quién lo hace, con qué tiempo, y qué se deja de hacer para hacer esto. Asesor 3 — EL CLIENTE QUE NO ME COMPRÓ. Tiene el problema y aun así no me compra. Dice por qué, sin cortesía. Asesor 4 — EL QUE VIENE DE OTRA INDUSTRIA. No sabe nada de la mía. Hace las preguntas obvias que aquí ya nadie hace. Asesor 5 — EL QUE BUSCA LA GRIETA. Solo caza por dónde se rompe. No equilibra: enumera cómo fracasa esto y qué se cae primero. PASO 2 — Revisión anónima. Ahora cada asesor revisa las OTRAS CUATRO respuestas, pero anonimizadas: llámalas "Respuesta A", "Respuesta B", etc. Ningún asesor debe saber cuál es cuál. Cada uno las ordena de la más a la menos útil y explica en un párrafo qué acertaron y en qué se equivocaron. PASO 3 — El fallo del presidente. Al final actúas como presidente del consejo. Leíste las cinco respuestas y las cinco revisiones. Cierra con: · La decisión, sin ambigüedad. · El argumento en contra más fuerte que quedó vivo. · Qué tendría que ser cierto para que esta decisión sea equivocada. · Qué hago yo esta semana, concreto. Nada de "depende" ni de darle la razón a los dos lados.

Deja de pedirlo cada vez
Ese consejo pierde el chiste si Claude arranca dándote la razón. En tus instrucciones permanentes agrega esta línea: «No empieces validando lo que digo. Si ves un problema en mi razonamiento, dímelo primero.» Queda puesta para todas tus conversaciones.

Dónde se rompe

El consejo no trae información nueva. Es el mismo modelo hablando cinco veces, con cinco disfraces. Si tu pregunta no trae números, plazos ni contexto, salen cinco opiniones genéricas. Tampoco apaga la adulación. La reparte entre cinco voces y la obliga a contradecirse, nada más. Si te saltas la revisión anónima del paso 2, vuelve entera.

Y cuesta tiempo. Son tres pasos en una sola corrida, con respuestas largas. Para redactar un correo o elegir un restaurante no vale la pena montarlo.

Qué sigue

Si esto te sirvió, los cinco atajos hacen lo mismo en una línea, para cuando no quieres montar un consejo entero. Y si quieres escribir tus propios asesores en vez de copiar los míos, eso es Foundations.

El concepto del consejo es del LLM Council de Andrej Karpathy, de código abierto. Dato de adulación: Cheng et al., Universidad de Stanford (arXiv:2505.13995).

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